El FestibAAm 2005
El FestibAAm 2005 contó con muchos momentos especiales: la Apertura del IV Festival Iberoafroamericano en el Neuer
Senat Saal de la magna Universidad de Colonia, el Homenaje a Don Quijote con catedráticos hispanistas de primer rango,
la presencia de la cineasta navarro-vasca Helena Taberna y de la realizadora portuguesa Lourdes Picareta en el Aula 2
de la misma, el especial Cine Mercosur, el día de la República Bolivariana de Venezuela, el excelente concierto de
clausura a cargo del Dúo Ymaya (una venezolana y un colombiano en perfecta simbiosis artística), la Tómbola Final,
etc...
Pero si de todos tuviéramos que elegir uno que pasará a la historia de nuestro pequeño gran Festival, será la
presencia de Carlos Saura en Colonia en el FestibAAm 2005.
Este otro aragonés ya tan universal como Goya y Buñuel provocó, haciendo gala a su apellido
(“Al-Saúra” significa “la revolución” en árabe) una auténtico “tsunami emocional” en todos los que pudimos ver
la escueta selección de su dilatada filmografía y sobre todo los que tuvimos la suerte de poder dialogar y conocerlo
personalmente. Tuvimos el privilegio de contar en este FestbAAm 2005 con el director vivo más importante de habla
hispana y uno de los directores más significativos y famosos del mundo porque Carlos Saura dejó atrás compromisos
tan importantes como el estreno de su última película (“Iberia”) en España y tras semanas de viajes a Canadá, Río
de Janeiro, Londres, Murcia, Bilbao y un largo etcétera donde recogía premios y presentaba películas por doquier,
pospuso unos días su trabajo en su nuevo proyecto “Fado” para estar aquí en Colonia con nosotros y con jnuestro
público.Carlos nos visitó y cumplió con su palabra de caballero español y además nos encandiló.
La talla humana de Saura no le va a la zaga a su talento artístico. Carlos Saura demostró con creces que su lugar
en el firmamento de los grandes directores del cine mundial se lo tiene más que merecido. Su humildad, su eterna
ironía, su simpatía personal, su generosidad y su carácter eternamente afable arrancaron las carcajadas y la
complicidad del público asistente a cualquiera de los actos en los que se prodigó el maestro.
Desde el momento que llegó al Aeropuerto de Düsseldorf, después de un largo viaje sin apenas descansar desde
Valladolid a Madrid y de allí a Alemania, pasando por la recepción de honor que le tributó en el Ayuntamiento,
la Alcaldesa de Colonia, la Sra. Elfi Schoh-Antwerpes y su firma en el libro de honor de la Ciudad de Colonia,
el hotel en el que se alojó, el Homenaje en la Universidad, el debate con el público asistente y luego al día
siguiente en la lectura de parte de su obra cinemátográfica en la KHM(Kunsthochschule für Medien), sus paseos de
incógnito, su búsqueda de piezas para su colección de cámaras de fotos por diversas tiendas de Colonia, hasta el
estreno de su última película en Alemania (“El séptimo día”), el sábado por la noche en el marco del IV Festival
Cultural Iberoafroamericano y su posterior partida de nuevo hacia el Aeropuerto de Düsseldorf y de allí a Madrid,
el maestro nos regaló los momentos más bonitos que ha vivido este Festival en su corta historia. Nos quedarán en
la retina sus acertados comentarios, los fotogramas de sus películas, su increíble humildad y calidad humana, su
sinceridad, su concepto de la vida... nos quedarán en los oídos sus frases llenas de sabiduría, sus “lecciones de
historia”, sus anécdotas hilarantes... pero sobre todo... nos quedará su firma de mirar la vida como un maestro
que no se lo cree y que aprende de todo y de todos. Esperamos que nuestra infinita gratitud y nuestro pequeño
homenaje a tus primeros 50 años de buen cine te hayan, por lo menos, agradado y podamos contar contigo pronto
para continuar mostrando otras facetas de tu genialidad cinematográfica y fotográfica. ¡Gracias maestro!,
¡gracias Carlos! Esperamos que no nos olvides y que vuelvas pronto, aquí también se te quiere mucho.¡el FestibAAm
es tu festival!
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